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PREPARADOS, LISTOS…

Las 6:59 de la mañana y por la puerta entreabierta de la habitación apenas se escucha el tic tac del reloj de la cocina. 30 segundos para las siete, todo es calma; 15 segundos, el sol aún apenas ha salido, 5 segundos, qué bien se está en la cama; 1 segundo y el despertador da la salida para una carrera que comienza…

¡YA!

A partir de aquí ya llegamos tarde a todas partes. Tarde al trabajo, tarde a clase, tarde al colegio de los niños. Impera el ahorro temporal. Ducha express, el agua ni la sientes. ¿Desayuno completo? ¿equilibrado? La eterna utopía. El café nos lo tomamos de pie mientras nos vestimos. En el ascensor te das cuenta de que no has cogido la comida del almuerzo ¡qué no llego! Da igual. Se come lo que sea donde sea. De cabeza al bucle atasco-metro-metro-atasco. Trabajo. Todo corre prisa. Ay la prisa…Corriendo a recoger a los niños del colegio. Más atasco. En esta ciudad es que los coches parece que los regalan. Un donut por la calle mientras vas camino de clase. De vuelta a casa ¡por fin! Cena y cama. El despertador vuelve a ser programado para la carrera de mañana.

stressed-mother Este bien podría ser un día cualquiera de un habitante cualquiera de una ciudad cualquiera. No soltamos el pie del acelerador en ningún momento. La prisa se impone, y nosotros le rendimos culto. Llenamos nuestro día a día de múltiples actividades y al final de la jornada la única sensación que queda es la de hacerlo todo corriendo.

Un bocadillo de la cafetería almorzaba (porque ese día, para no variar en costumbres había vuelto a dejarme la comida en casa) sobre una caja en el almacén de mi trabajo cuando llegó hasta mis manos un artículo en el que se hablaba de algo así como la Slow Life. ¿Slow…life? Un tanto escéptico le eché un vistazo. A mi esto me suena a más rollos de meditaciones e historias espirituales tan a la moda estos días. ¿Esto qué es? Las Slow cities…¿¡Slow food!?

SONY DSC La aparición de este término picó mi curiosidad. Está claro lo que es la fast-food, quién no haya hecho uso de ella alguna vez que tire la primera piedra (abuelitas de campo, ustedes no cuentan), pero ¿existe el concepto contrario? ¿De verdad alguien ha tenido la genial idea de plantarle cara a ese gran coloso que es la comida rápida?

Resulta que sí, y esa genialidad no había ocurrido hace dos días, si no varios años atrás, Señores y señoras, tengo el gran placer de presentarles algo que desde YoTomate nos interesa muchísimo: el movimiento SLOW FOOD.

‘EL HOMO SAPIENS DEBE RECUPERAR SU SABIDURÍA Y LIBERARSE DE LA VELOCIDAD QUE LO PUEDE REDUCIR A UNA ESPECIE EN VIAS DE EXTINCIÓN’. Hagamos un poco de historia. Durante el año 1986, un periodista italiano llamado Carlo Petrini se indigna considerablemente ante la apertura de un restaurante de comida rápida en plena Plaza de España, en Roma. Como respuesta a esta ‘mcdonalización’ de la comida tradicional funda Slow Food, una asociación que tan solo tres años más tarde se convierte en una entidad internacional sin ánimo de lucro, con sedes en países tan dispares como Japón, Estados Unidos, Francia y hasta completar un total de 122 por todo el planeta.

En YoTomate no podemos estar más de acuerdo con la filosofía de este movimiento, basada en la búsqueda de ritmos más lentos y pausados que invitan a disfrutar del placer gastronómico. ¡Qué alegría mas grande comer sentados y sin mirar el reloj! Citando textualmente los principios expuestos en su página web: “Slow Food supone dar la debida importancia al placer vinculado al alimento, aprendiendo a disfrutar de la diversidad de recetas y de los sabores, a reconocer la variedad de los lugares de producción (…) y a respetar el ritmo de las estaciones y del convite”.

slow-food BUENO, BONITO Y BARATO. SE RECHAZA TODO ALIENTO QUE POR ‘RÁPIDO’ SE CONVIERTE EN MEDIOCRE EN SU CALIDAD’. Pero entonces, ¿qué define realmente la calidad de un alimento? Desde Slow Food lo tienen clarísimo: debe ser Bueno, Limpio y Justo. Con estas tres palabras resumen toda su filosofía. ‘Bueno’ en relación con el gusto y el placer de los sentidos; ‘limpio’ porque es producido de forma respetuosa y sostenible con el ecosistema en el que se encuentra; y ‘justo’ porque garantiza un precio asequible a los consumidores y un beneficio económico adecuado a los productores. De esta forma la organización no solo quiere asegurar la calidad en el consumo, sino que además aboga por la biodiversidad de las especies cultivadas y las materias primas producidas a nivel local.

En relación a esto quizás una de las iniciativas más interesantes de este movimiento es la creación de restaurantes conocidos como ‘Restaurantes Km. 0’. Estos establecimientos promueven un disfrute de la comida apostando por la tranquilidad que aporta la sobremesa, utilizando alimentos que proceden del área local o territorial, es decir, ‘alimentos km. 0’. Se evita así que estos productos recorran grandes distancias, minorizando el coste de transporte y el número de intermediarios entre el agricultor y el comprador final y reduciendo además la emisión de CO2 a la atmósfera.

¡Qué maravilla si el mundo se sostuviera sobre estos pilares! Pero ¿realmente es posible o lo que vemos es un espejismo creado sobre el desierto capitalista? Desde Slow Food no se plantean destruir lo construido hasta la fecha, sino aportar opciones a un estilo de vida que está claro que hace aguas.

‘ES ELOGIO NO A LA LENTITUD EN SÍ, SI NO AL RESPETO POR LOS RITMOS BIOLÓGICOS DE LA NATURALEZA Y DE LA VIDA’. Desde su fundación Slow Food ha ido creciendo sin prisa pero sin pausa, y en la actualidad podemos hablar de un Movimiento Slow aplicable a todas las actividades diarias. Podemos hablar de las Slow Cities, la slow fashion, slow education…¡incluso del slow sex! Todo sigue la misma filosofía, la misma norma. Ropa producida con el impacto mínimo a la naturaleza, atemporal y duradera. Se huye del ‘usar y tirar’. Ciudades con plazas, calles peatonales, menos frenéticas y más humanas, donde se consuman alimentos que han sido producidos de forma local, haciendo uso de las tradiciones pero sin perder de vista las nuevas tecnologías. En definitiva todo un nuevo concepto de vida que sobre todo invita a reflexionar sobre nuestro día a día en la actualidad.

6a00d8341bfb1653ef017d3ea33be7970c Os dejo varios enlaces y artículos donde podréis encontrar más información acerca de la Slow Food y la Slow Life. Yo por lo pronto hago homenaje a este post y aprovecho que entra el Sol por mi ventana para tomar un te tranquilito y leer un buen libro.

ENLACES

Slow Food Internacional.

Fundación Slow Food por la Biodiversidad.

Slow Food España.

Listado de restaurantes KM0 en España. Guia 2013.

Artículo de El Pais donde se puede encontrar más información.

Entrevista a Cristina Rueda, creadora del proyecto de la Slow House (viviendas Slow).

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