¿Es usted una silla?

¿Se siente preso del sofá, de su silla del trabajo o del asiento de su coche? ¿Se encuentra día y noche maniatado a su ordenador o Smartphone? ¿Ha sido quizás, vilmente secuestrado por una mesa camilla con brasero?

Desde hace un tiempo, vengo observando monstruosas mutaciones en ciertos individuos que parecen evolucionar de una manera fugaz hacia una nueva especie, bastante alejada del Homo Sapiens en el que nos hemos quedado anclados muchos de nosotros… Esa especie, que aún no tiene denominación y de la que no existe referencia alguna hasta la fecha, tiene características especiales que la separan de su antecesor, el ser humano actual… Seres capaces de procesar grandes masas de información inútil, ingerir cantidades de alimentos muy superiores a sus necesidades y, la inestimable habilidad de conseguir llegar a cualquier parte evitando la fastidiosa tarea de caminar. Llegados a este punto, es hora de revelarles sin más preámbulos mi maravilloso descubrimiento, señoras… señores… El Homo-Sedens alias “Hombre Silla” ya se encuentra entre nosotros.

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El Homos-sedens representa ya el 42% de los españoles según un estudio reciente de la European Heart Network (EHN), eso significa que 42 de cada 100 personas de tu barrio declara no realizar ningún tipo de actividad física, si además de ese sumas otros malos hábitos como fumar o tener una mala alimentación, siento mucho comunicarte que todas estas personas se están privando de muchos años de vida, y no lo digo yo… Lo dice la Organización Mundial de la Salud que declaró que el sedentarismo se encuentra entre los 4 factores de mayor riesgo de muerte, y estima que aproximadamente 3,2 millones de defunciones al año se deben a ello.

¿Cómo sé si estoy en peligro?

Básicamente le diría que echara mano de la lógica, cada uno sabe hasta qué punto cumple con las recomendaciones de buenos hábitos que tantas veces hemos escuchado, pero muchas veces pecamos de demasiada autoestima, así que le propongo comprobar si realmente se mueves tanto como piensa. Aquí le dejo un cuestionario (IPAQ), utilizado mundialmente para valorar el nivel de actividad física en estudios científicos.

Instrucciones:

– Conteste de forma sincera a cada apartado comenzando por el primer recuadro de la izquierda y continúe siguiendo las flechas hasta llegar a alguno de los recuadros coloreados.

– Se valorará solamente el tiempo que ha estado activo durante los últimos 7 días, por tanto, haga memoria y deseche valorar cualquier actividad fuera de ese periodo.

– Piense en cualquier actividad cotidiana que requiera movimiento: hacer trayectos en bici, caminar de un lugar a otro, sacar al perro, limpiar la casa, etc. ¡Todo cuenta!

– El cuestionario clasifica su actividad física (A.F.) en tres categorías:

  • A.F. Intensa: se refieren a aquellas actividades que implican un esfuerzo físico intenso y que le hacen respirar mucho más intensamente de lo normal (salir a correr, cavar, andar rápido en bici, hacer una clase de fitness, etc.)
  • A.F. Moderada: son aquellas que requieren un esfuerzo físico moderado que le hace respirar algo más intensamente que lo normal (transportar las bolsas de la compra, andar en bicicleta, subir las escaleras de un edificio, jugar a pádel, etc.)
  • Caminar: esto incluye caminar en el trabajo o en la casa, para trasladarse de un lugar a otro, o cualquier otra caminata.

– Este cuestionario también utiliza otra unidad de medida de la Act. Física llamada MET. Un MET (Unidad Metabólica de Reposo) equivale al número de calorías que el cuerpo consume mientras está en reposo. A partir de ese estado, se incrementan los METs en la medida que aumenta la intensidad de la actividad, por ejemplo: si decimos que una persona está haciendo un ejercicio con una intensidad de 10 METs, significa que está ejerciendo una intensidad 10 veces mayor de lo que haría en reposo.

¡Ya está preparado para comenzar!

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A todos aquellos/as que obtuvieron la máxima puntuación (activo nivel 2) quiero darles mi enhorabuena, están en un buen nivel motriz y deben intentar mantenerlo. Aquellos/as que solo alcanzaron el nivel 1 de actividad (activo nivel 1) les recomiendo que intenten incrementar un poco su actividad, puesto que aunque estarían fuera de la zona de riesgo, es fácil relajarse y bajar al nivel de sedentario. Por último, aquellos/as que terminaron de forma fugaz el cuestionario y se quedaron en nivel sedentario/a, les recomiendo que sigan leyendo un poco más…

¿Qué riesgos puede traer esta falta de actividad?

Durante varios millones de años los seres humanos tuvieron que consumir grandes cantidades de energía en la búsqueda de alimento, desarrollando sistemas de enorme eficacia para su producción y almacenamiento. No obstante, el progreso científico y tecnológico desde mediados del siglo XIX ha hecho que, especialmente en los países desarrollados, lo seres humanos se encuentren mal adaptados a un tipo de vida en la que existe una enorme disponibilidad de energía y en la que ya no es necesario un gran esfuerzo físico. En la industria de las nuevas tecnologías el movimiento se considera sinónimo de ineficacia y la reducción del tiempo invertido en él es una de las claves del aumento de la productividad; un modelo que, desafortunadamente, nos está matando. A continuación puedes leer algunos de los efectos que tiene el sedentarismo sobre nuestro organismo:

Mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad: aquellas personas que dedican mayor tiempo a actividades sedentarias como ver la televisión, estudiar o usar el ordenador, tienden a padecer más sobrepeso y obesidad que aquellas que dedican menor tiempo a estas actividades.

Aumenta la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares. El sedentarismo  aumenta el riesgo de infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, diabetes o aterosclerosis. También aumenta la probabilidad de padecer algunos tipos de cáncer como el de colon, el de mama o el de próstata.

Acorta la vida. Las cifras no dejan lugar a dudas: si a partir de hoy todos decidiéramos pasar 3 horas menos sentados cada día y, simultáneamente, redujésemos el consumo de televisión a un máximo de 2 horas diarias, nuestra vida se prolongaría tres años y medio más, según un estudio norteamericano basado en 167.000 adultos y publicado en la revista BMJ Open. Por el contrario, permanecer 6 horas al día frente a la pantalla del televisor reduce la longevidad hasta en 5 años.

Aumenta el apetito. Puede resultar paradójico, pero no lo es. Si permanecemos mucho tiempo inactivos nuestro cuerpo deja de secretar irisina, una hormona que, entre otras cosas, se ocupa de que las células de grasa blanca o “grasa mala”, que se acumula y causa obesidad, se conviertan en grasa parda o “grasa buena”.

Reduce la calidad del semen. La fertilidad también puede verse perjudicada cuando nos apoltronamos durante demasiado tiempo en el sillón. Los hombres que llevan una vida sedentaria tienen menos volumen de eyaculado, espermatozoides más lentos o más escasos y menos cantidad de testosterona y otras hormonas necesarias para la formación del esperma que aquellos que practican ejercicio moderado, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Córdoba publicado en la revista European Journal of Applied Physiology.

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