En abril hablamos de la Lechuga: alimento estrella en la primavera

Su origen no está claro, lo que si se sabe es que hoy en día se cultiva prácticamente por todo el mundo. Recibe como nombre científico Lactuca sativa, es una planta hortícola de la que existen más de cien variedades y que se consume principalmente cruda en ensalada, aunque también se pueden cocer los tallos y las hojas más duras como cualquier otra verdura.

La lechuga tiene su mejor época en primavera y cuando se desee consumir se recomienda escoger una variedad de temporada ya que estás serán más sabrosas y nutritivas que las de invernadero. Las hojas más externas y verdes tienen mayor concentración de vitaminas y minerales.

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Se trata de un alimento vegetal al que se le atribuyen propiedades anestésicas, sedantes y somníferas. El secreto de la lechuga reside en su tronco, en donde se encuentra la mayor concentración de lactucina, una sustancia tranquilizante y relajante, que aumenta su concentración si la lechuga se cuece. Antiguamente se utilizaba para tratar el dolor en general, incluso en la edad media se comparaban sus efectos sedantes con los del opio, pero sin toxicidad y efectos adictivos. Los antiguos romanos comían lechuga después de una copiosa cena para poder conciliar el sueño.

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La lechuga es un alimento que no debe faltar en nuestro menú, aporta muy pocas calorías (17 gr por 100 gramos), para ser un vegetal tienen una cantidad apreciable de proteínas, muy poca cantidad de hidratos de carbono y  tiene fibra, apenas contiene grasas y destaca por su contenido en agua, siendo un alimento ideal para dietas de adelgazamiento y diabéticos.

La lechuga es rica en potasio, un mineral que nos ayudará no sólo con el equilibrio hídrico de nuestro cuerpo sino también en la transmisión y generación del impulso nervioso, así como en la actividad muscular normal. También contiene otros minerales como hierro y calcio, pero no se asimilan en gran cantidad si lo comparamos con otros alimentos. Además hay presencia de fósforo y magnesio, así como de oligoelementos (zinc, cobre y manganeso). Estos minerales forman sales de reacción alcalina por lo que la lechuga actúa como antiácido tanto en el estómago como en la sangre.

En cuanto al contenido vitamínico, destacamos la presencia de folatos, provitamina A o beta-caroteno (que el hígado luego transformará en vitamina A) y el contenido en vitamina C y E.   Los folatos intervienen en la formación de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material  genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico. El beta-caroteno que posteriormente será transformado en vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la piel, pelo, mucosas, huesos y el buen funcionamiento del sistema inmunológico, además de tener propiedades antioxidantes como las vitaminas E y C, que además interviene en la estabilidad de las células sanguíneas, la fertilidad y en la absorción del hierro, así como en la formación de colágeno, huesos, dientes y glóbulos rojos respectivamente.

Composición nutricional de la lechuga (100 gramos) 

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Utilizamos el hashtag #YoComoLechuga para fomentar el consumo de ensalada y aquí un par de fotos de nuestros seguidores.Gracias Esther y Chiqui :)

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